Me imagino que la anécdota de aquél artillero de Apache que derribó nuestro único helicóptero de transporte será de las más comentadas... sin embargo hay otras y para muestra basta un botón:
¿Recordais que la primera misión que emprendimos en Everon fué de reconocimiento?, ¿recordais que en esa ocasión se despachó un binomio de exploradores para que recogieran información en la zona del aeropuerto?. El resultado de aquella primera misión, cuyo nombre en clave fué "Rompehielos", no fué muy alentador ya que perdimos contacto con ese binomio compuesto por Treshayon y Benoist. A Benoist lo encontramos en los bosques mientras preparábamos nuestro asalto a Meaux, pero de Treshayon no supimos nada hasta un tiempo después cuando los letones nos lo devolvieron ya que había pasado desapercibido entre los cautivos que logramos rescatar de aquél campo de prisioneros... ¿Alguien se ha preguntado qué ocurrió con Tresh desde que se separó de Benoist y hasta que fué rescatado?, pues justo esto:
NOTA: El relato fué escrito para que lo leyera Treshayon.
Marca
Has pasado todo el día tumbado, inmóvil, esperando la oportunidad para aflojar tus ataduras y abrirte paso hacia la salida. Has escuchado muchos fragmentos de conversaciones entre los soldados regulares apostados en las cercanías, sus voces se cuelan por las desnudas ventanas dándote muchos fragmentos de información que puedes aprovechar para sacar conclusiones... tú sabes mejor que nadie que la información es poder ¿no fué por eso que te enviaron a Everon antes que a nadie?.
Estás en un campo de trabajos forzados cerca de Saint Pierre, quizás en Meaux. El Coronel que te atendió hace unas horas no es otro que Ruslan Dimitrovich, asesor extranjero del Régimen de Everon. Junto con los Spetsnaz que dejaron para custodiarte hay uno o dos pelotones de soldados regulares del ejército de Everon. Junto a los uniformados también se encuentran los "Comisarios"... una especie de pelotas/chivatos del Régimen que se encargan de fustigar a los trabajadores en los campos.
Alrededor de ocho o diez horas han pasado desde que el "Coronel" vino a darte la bienvenida al campo de trabajo de Meaux y, de paso, a reconfigurarte el rostro a golpes... la sangre, el sudor y el polvo del piso de la cabaña han formado una sólida costra sobre tus heridas y, aunque las hemorragias han cesado, a algunas moscas no parece importarles demasiado por lo que tratan de dejar a sus descendientes sobre la carne viva que aún aflora en varios puntos de tu rostro.
Todo este tiempo el guardia ha permanecido allí, en la puerta. No se ha movido más de un metro y no ha hecho otra cosa más que vigilarte y encender dos cigarrillos... en ningún momento ha dejado de empuñar su AK-74SU. Tu mente divaga. Es un gallardo soldado, orgulloso de su cuidado entrenamiento y demuestra con estoicismo su gran disciplina y autocontrol. Sin duda debe ser el orgullo de sus superiores y un ejemplo para sus camaradas... Hmm... aquí hay algo que no está bien... hmm... pues si... esto es lo que le ocurre a aquellos que sufren del síndrome de Estocolmo. Qué curioso, siempre creíste que eso solo les atacaba a los cobardicas que temían morir en manos de sus captores... ¿Has empezado a temerle a la muerte y no te habías enterado?.
La noche está cayendo y se escuchan un par de camiones acercándose... unas órdenes a viva voz acicatean a los trabajadores para que marchen en fila y rápidamente hacia las barracas... el día de trabajo ha acabado para ellos. Tu centinela particular se aparta medio metro de la puerta, dedicándote una fugaz mirada con el rabillo del ojo, para dar paso a unas lánguidas siluetas que mecánicamente y en silencio avanzan hacia los calabozos que los Comisarios Revolucionarios se esfuerzan en llamar "habitaciones". Los últimos cuatro en la fila caminan con soberbia. Se detienen delante de ti, puedes ver las botas cubiertas de la marrón tierra de Everon, su ropa no parece la de un trabajador, apenas tienen olor a transpiración... está claro: son los Comisarios.
-¿Cómo se encuentra nuestro huésped hoy?, ¿disfruta de su estadía en el "Meaux Palace"?.
(Risas burlonas).
-Hay noticias, mañana te irás de aquí... directo a la Escuela Militar Naval, allí el General te hará decir todo lo que sabes y hasta cosas que ni sabías que sabes. Tienes suerte, después de contarlo todo te permitirán morir. Pero no queremos que te vayas de aquí con las manos vacías... no, no. Queremos que le cuentes al General lo bien que te tratamos... ¿lo harás por nosotros?.
(Breve silencio)
-Te lo dije, este es un cerdo mamón mal agradecido, seguro que es de esos que si te los follas ni siquiera tienen el detalle de mirarte a los ojos y dedicarte una sonrisa de agradecimiento. Podríamos probar si eso es así...
El Spetzna impertérrito enciende un tercer cigarrillo.
Dos de ellos te cogen violentamente por las piernas mientras otro te hace una presa sobre el cuello. Todo el vigor que habías guardado para evadirte lo utilizas ahora instintivamente para salvarte del castigo inminente. Zafas una pierna y con ella impactas de lleno en el rostro de uno de los comisarios que golpea contra la pared como si fuera un saco de patatas. Aún estás contra el piso y con las manos atadas, los demás hombres han empezado a patearte con extrema violencia, incluso el que te apretaba el cuello te ha soltado para poder darte de patadas... cuanto dolor. A pesar de la oscuridad de la noche tu puedes ver resplandores cada vez que te patean la cabeza.
El cuerpo humano tiene un límite tolerable de daño y dolor, sobrepasado ese punto se desconecta cayendo en un estado de inconsciencia. Debes agradecerle eso a la madre naturaleza.
Disparos... si, si... son disparos de AK74 a unos cincuenta o cien metros... y a unos doscientos se escuchan las réplicas de varios M16. Hay un combate cercano, incluso parece que se escuchan explosiones y el rotor de un helicóptero... tratas de abrir los ojos y solo ves un resplandor y algunas sombras moverse de aquí para allá... la paliza fue brutal, no puedes ver nada con claridad y tampoco puedes moverte sin que una constelación de estrellas desfilen por tu cabeza... con tus manos aún atadas tanteas tu pantalón... si, está en su sitio... requerirá un análisis más detallado, pero ningún grupo de violadores volvería a ponerle el pantalón a su víctima si se encontrara en esta situación.
Más disparos, ahora cercanos, escuchas una ráfaga de M16 y un gran peso muerto que se desploma a tus pies en medio de un apagado grito. Ha caído el Spetzna. Tratas de hablar, de decir "aquí estoy", pero de tus labios agrietados y partidos solo brota un sonido gutural. La oscuridad se cierne sobre tu visión y tus oídos... fue demasiado esfuerzo el tratar de hablar.
Un motor, estás sobre un camión, unas manos te sostienen firmemente por ambos lados mientras el transporte va dando tumbos a campo traviesa... escuchas otros motores que se acercan, parecen fuera de borda... ¿zodiacs?. No eres capaz de distinguir nada más que manchas claro oscuras a través de la delgada hendija que hay entre tus inflamados pómulos.
-¡Abajo señores!, en las lanchas está vuestra libertad, ¡subid pronto que nos largamos de aquí!.
...
-¿Señor, puede escucharme?.
Hay mucha luz a tu alrededor, sin embargo ahora eres capaz de abrir los ojos casi al completo, la visión está bastante restaurada y, si bien sientes los efectos de las contusiones, el dolor ya no atormenta tu sistema nervioso. Parece increíble lo que logran unos analgésicos y anti-inflamatorios en el momento oportuno. Estás tumbado boca arriba en una cama de hospital, estás limpio y conectado a un circuito de suero. A tu lado hay un uniformado... esas insignias... hmm... ¿serán del Ejército de Letonia?.
-Señor, soy un oficial de un ejército de la OTAN, no puedo darle más datos por el momento. Está usted a salvo ahora. Necesitamos que cuando se recupere lo suficiente nos brinde información acerca de su identidad y tanto como pueda decirnos acerca de los salvajes que le hicieron esto. Su diagnóstico es favorable, en unos días podrá hablar y ver correctamente, aunque deberá tomar analgésicos y relajantes musculares durante algunas semanas.
Sin duda es una gran noticia. Suspiras aliviado. El oficial se calza la gorra en la cabeza y se dispone a abandonar la habitación, entonces tratas de decirle algo, darle las gracias o algo... pero solo sale de tu garganta un graznido apagado... suficientemente alto como para llamarle la atención al hombre y hacer que se gire para mirarte sorprendido... no podrás decir todo lo que quieras, pero sí lo más importante:
-Treshayon, Check Your Six.



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